Ismael y Willy nunca coincidieron en vida en el oficio musical. Willy Oddó había sido músico desde niño. Tocaba en grupos folclóricos, estudiaba Ingeniería en la Universidad Técnica y cuando tenía 23 años, en 1967, se integró a Quilapayún. Con el grupo vivió más de veinte intensos años: cinco en Chile, hasta el Golpe Militar, y quince de exilio en París. Allá fue donde, en 1975, nació Ismael, su único hijo con Rayén Méndez, la  compañera de toda su vida.

Los tres regresaron a Argentina primero, y luego a Chile en 1989. Tres años después,  un también jueves 7 de noviembre (pero de 1991), Willy fue asesinado en una calle de Santiago. Ismael tenía 16 años. Tiempo después estudió composición, luego teatro, y el 2003 los compañeros de su padre en Quilapayún lo invitan a sumarse al conjunto, donde permanece hasta hoy.

Ismael también forjó una carrera solista de dos discos (Bando N°1 el 2011 y Ecce Homo, el 2015), que se multiplicó en muchos otros proyectos (Colectivo Cantata Rock, Las Últimas Composiciones de Violeta con Ángel y Javiera Parra, Maestro Juba, la colaboración permanente con Álvaro Henríquez, con Ana Tijoux, con Chancho en Piedra, el grupo Tikitiklip y varios otros).

En medio de eso tomó los cassettes de su papá, que conocía hacía mucho tiempo y seleccionó diez canciones. La mayoría son zambas argentinas, siete en total, que Willy cantaba regularmente desde los tiempos de la Peña de la Universidad Técnica en la década del ‘60. Una inédita musicalización del poema de Mario Benedetti “Porque cantamos” y dos tangos completan la lista. Uno de ellos es “Re-volver” – de Eduardo Carrasco y Desiderio Arenas- que cantaba con Quilapayún, y que narra la melancólica sensación del regreso al país después del exilio: “Volver con tanta espera sin abrir”.

Junto al ingeniero Jorge Fortune, Ismael también mejoró y restauró las canciones, que habían sido grabadas en radiocassettes, en un proceso largo y acucioso. A partir de esa base, puso su voz en algunas,  agregó su guitarra e invitó a experimentados músicos, como Raúl Céspedes, Danilo Donoso, Federico Faure, Ángela Acuña, Federico Terranova, Camilo Salinas y DJ Pizza. Con ellos grabó en los estudios del GAM y en  estudios Triana, y finalmente mezcló y masterizó nuevamente con Jorge Fortune.

Canciones con mi viejo no es su tercer disco solista, ni tampoco es el primer disco solista de Willy. Es, en rigor, el primero de ellos como un dúo, de padre e hijo, cantado en distintas épocas, pero en el mismo momento de sus vidas.

La grabación más “nueva” de Willy en el disco es “La zambita de San Rosendo”, que cantó en la fiesta de despedida que le dio Quilapayún en París, cuando partió a Argentina en marzo de 1988. Willy tenía entonces 44 años. La misma edad que hoy tiene Ismael.

Canciones con mi viejo los reúne en diez canciones. Por primera vez.

Ficha técnica Canciones con mi Viejo:

Ficha técnica Willy Oddó:

Willy Oddó: canto, guitarra.

Ismael Oddó: canto, guitarra, bombo, acordeón, armonías y arreglos.

Raúl Céspedes: 1era guitarra, tiple y arreglos vocales en “Zambita pa’ Don Rosendo”.

Federico Faure: contrabajo.

Danilo Donoso: bombo, toms y percusiones.

Angela Acuña: cello.

Camilo Salinas: composición y producción en “Lunita”

DJ Pizza José Dal Pozzo: tratamiento sonoro en “Revolver” y en “Lunita”

Matías Astudillo: mezcla en “Lunita”

Hernán Gómez: canto en “No te puedo olvidar”

Federico Terranova: violín en “Revolver”.

Eric Llaguno y Pedro Yáñez acompañan a Willy en “La Estrellera” y en “Niña Dormida” respectivamente.

Grabación por Gonzalo Rodriguez en Estudios GAM los días Martes 5

Miércoles 6, Viernes 8 de Junio, 19 y 20 de julio y 3 de Agosto de 2018.

Digitalización, restauración, edición de audios originales y analógicos por Jorge Fortune.

Grabación de overdubs, co-producción y mezcla por Jorge Fortune.

Asistencia de Simón Ibarra.

Co producción por Ismael Oddó y Jorge Fortune.