Nos sumergió en una fantasía urbana-pop durante mayo y este septiembre retrata una serie de simbolismos dignos de la región en “Hipnotizada”, el segundo single del largo sucesor de Ocho, editado durante el 2016.

Nacida durante el verano del 2019, en pleno proceso de estudio junto a Cristián Heyne, el track no sólo reafirma la esencia de Pedro en su cuidada composición y relato, también adquiere matices históricos gracias a la colaboración de Álvaro Henríquez.

“Hipnotizada” es un mapa de situaciones, lugares, motivaciones; “una canción que habla de cómo dejamos todo tirado por ir a buscar esas cosas que nunca llegan, cómo abandonamos todo por esos sueños y promesas que no son más que eso”, dice el artista, explicando el tono medio lúgubre que entrega el estreno.

“Me di cuenta que el lado b de “Hipnotizada” era perfecto para Álvaro. Encontré que, guardando las proporciones, parecía una letra escrita por él. Me animé a escribirle por Whatsapp, le mandé la canción, le encantó, y amablemente aceptó”, confiesa Pedropiedra, desclasificando todo el trabajo previo.

“Llegó al estudio con tres guitarras y su amplificador. Grabó seis pistas de su instrumento, lo que es un extra increíble que lo envolvió en una sonoridad muy propia de él. Este disco es muy poco guitarrero pero él y su guitarra terminaron por cerrar la canción”.

“En cuanto escuché los ritmos fantasmales de Hipnotizada, se me vinieron a la mente imágenes de vampiros”, dice Felipe Prado, el encargado de dirigir el videoclip inspirado en películas como “The Lost Boys” y “Del Crepúsculo al Amanecer”. También hipnotizado, Prado nos lleva a una cantina porteña en la que la leyenda viviente de esta extraña joven cobra realidad impactando a los comensales que van desde Bernardo Quesney al mismo Pedro.

El estreno se convierte en otra arista de lo que será el quinto disco de estudio, track que le permite seguir explorando su versatilidad musical, ahora con un protagonismo en cuerdas que acompaña el choque entre ambas voces, logrando un interesante juego musical que sabe de autotune, idiosincrasia local y rimas difíciles de no cantar; una leyenda sonora viviente en manos de dos de los exponentes más importantes de la música chilena contemporánea.