El cantautor nacional, Nico Rojo, apronta el lanzamiento en vivo de su nuevo disco “Movimiento Americano”, el que tendrá lugar el próximo viernes 6 de julio en Sala Master. Este concierto además contará con la participación especial del ganador del Grammy Latino, Andrés Landon, con un set de canciones de su proyecto solista.

Faltando pocos días para el concierto, conversamos con Nico para que nos revelara detalles de cada una de las canciones que conforman “Movimiento Americano”, un disco que mezcla la energía del pop latino con letras con alto contenido social. Pueden leer lo que nos comentó, a continuación:

Osadía: Musicalmente es de las canciones menos pretenciosas que he compuesto, pero ese minimalismo armónico se complementa muy bien con la densidad de las letras. Eso deja que el contenido se escuche. La música no compite con la letra, la potencia. Generalmente, trabajo por semanas o incluso meses las letras de las canciones, pero esta es posiblemente la canción que he escrito más rápido y fluidamente en toda mi carrera. Es una canción pop con una esencia visceral y eso me gusta. Tomé la guitarra y la letra brotó en simultáneo con la música, fluidamente como una letanía, como un rezo ya aprendido. Suena a caricatura, pero fluyó como si alguien me la dictara. Le tengo un cariño especial a esta canción y entre mis seres más queridos gusta mucho. Creo que su videoclip se le acopla orgánicamente, y su director, Darío Órdenes, la leyó con genialidad y me hizo apreciarla desde otras perspectivas. En general, me gusta porque la siento una canción pop muy chilena y latina, y sobre todo actual, porque este continente lucha y se sacude cada cierto tiempo de la opresiones. Nos seguimos descolonizando. La compuse en un viaje de Toronto a La Habana.

Misión uno porciento: Yo formalmente no sé tocar piano, pero esta fue la primera canción que he compuesto desde las teclas. Soy autodidacta y no tengo conocimientos de teoría musical, pero armónicamente siento que esta canción tiene cierta profundidad. Un buen amigo me regaló un sintetizador Roland ochentero y me parecía triste no sacarle provecho. Terminé componiendo y produciendo con este aparato una canción desde cierto “futurismo vintage”, que despertó una letra sobre ese 1% – en realidad ese 0,01%- que cada cierto tiempo cierra sus cortinas y espera a que la revuelta popular otra vez sea acallada. Esa élite casi medieval y oscurantista de nuestro continente que está incluso más apartada y distante de las grandes mayorías que sus pares europeos. Esa élite aún colonial que no brilla como brilla este colorido continente. La compuse en Ciudad de México.

Nuevos sabores: Con esta canción creo haber iluminado el disco, y me encanta el groove que le aporta. De hecho, estoy trabajando en su videoclip. Este tema en principio era una composición postpunk y garage, pero se enriqueció rítmicamente en el trabajo de producción. Habla de lo bueno que es contar con un productor talentoso y también de lo mucho que disfrutamos de este proceso. Realmente disfrutamos grabarla y producirla. Produciendo esta canción me enteré que Rick James tuvo una banda con Neil Young. Después de eso imposible ver ortodoxamente los estilos como jaulas. Gracias a canciones como estas mantengo mi convicción de que la música puede ser un trinchera con pista de baile. La compuse en Santiago.

Las preguntas: Le tengo un aprecio especial porque es una canción melancólica inspirada en un momento difícil que atesoro. No pensé publicar una canción así de minimalista y además inspirada en un momento tan personal, pero me conquistó poco a poco. Es de esas canciones que divide opiniones. La mitad de las personas me dicen que es su favorita del disco y la otra mitad que debería haberla excluido del set definitivo. Quise incluirla principalmente porque sin ser pretenciosa creo que es fácil de sentir y disfrutar para quienes han vivido lo amargo de las distancias luego del idilio. La compuse en Santiago.

Movimiento universal: En los últimos años he tomado conciencia de que la represión y el control no hace más que apagar el fuego con bencina en nuestro continente. No compuse esta canción pensando en mi propia vida, sino en la valentía de quienes luchan y desafían localmente al poder en sus propios territorios. Realmente desde la debilidad y la escasez hay gente que lucha y logra intimidar al poder, haciendo de su lucha una causa universal. En Chile, “los poderosos de siempre” se han sentido amenazados en los últimos años y precisamente por esos actores anónimos y periféricos que se paran en la hilacha. Gracias a estos héroes y heroínas, con disposición muchas veces a dar su vida, por un mundo más justo (yo no llego a tanto), todos logramos avanzar. La compuse en un Santiago convulsionado y en plena transformación social.

El precio del amor: Es una canción muy ácida, con una letra incómoda, con una verdad incuestionable que se nos olvida: el amor no es cualquier cosa, pero si lo juegas, disfrútalo y que valga la pena. Musicalmente me gusta mucho porque bajo una rapeada casi ochentera sobre dos acordes, se urdió un entramado muy ecléctico de sintetizadores, scratch, guitarra acústica y guitarra eléctrica, que extrañamente sintonizaron. La canción la comencé a componer desde algunas ideas stoner rock y terminó en esta particular mezcla. Esta canción siempre me recordará que las posibilidades son infinitas aún cuando se parte de una idea sencilla. La compuse en Ciudad de México.

Antares de la luz: Lejos de todo virtuosismo, se trata de una de las composiciones más ambiciosas del disco, musicalmente hablando. Y aunque siempre prefiero cierto minimalismo, me decidí a incluirla. Conceptualmente, me llamó mucho la atención la historia de Antares de Luz, el líder carismático de la secta de Colliguay, sobre todo su extraño deceso en Cuzco y esa compleja, pero recurrente, vinculación entre lujuria y religión que encarnaba, como muchos de sus homólogos. Con espontaneidad, brotó esta letra y poco a poco fui entendiendo que estaba escribiendo sobre ese sadismo/masoquismo que en este tipo de sectas se exacerba, pero que está más presente de lo que creemos en nuestra sociedades… e incluso más allá del sexo. La compuse en Toronto.

Ecuador: En esta canción se me filtró cierta admiración juvenil por Los Tres y el viejo Grunge, pero como uno suele generalmente renegar de ciertos gustos pasados por sentirlos trillados, me esforcé porque no se notara. En la producción logramos encontrar su propio registro y ahora que no se nota, no me da vergüenza reconocer que partió de esa raíz noventera. La compuse en el litoral central, en un balneario que se llama El Yeco.

Huyendo de la religión: Posiblemente mi canción favorita de Movimiento Americano. La elegí como primer sencillo, aunque de comercial tiene poco. Creo que logré una mixtura difícil de conseguir entre el pop y el rock más crudo. La letra le da sentido y completitud al disco. Fue el mejor cierre posible para el disco. Aun cuando no la considero perfecta, creo que es única y eso es todo lo que me propongo al componer: sonar con identidad y autenticidad. La compuse en Santiago.

NICO ROJO EN VIVO – lanzamiento disco “Movimiento Americano”

Artista invitado: Andrés Landon
Viernes 6 de julio, 20:30 horas.
Sala Master. Miguel Claro 509, Providencia.
ENTRADAS: $3.000 preventa al mail info@nicorojo.com / $5.000 en puerta / $6.000 entrada + CD.