El Sábado pasado en el tradicional Las Cachás Grandes porteño se presentaban Pavez y los Inseguros junto a Pía Zapata Banda, un encuentro enmarcado bajo una especie de reunión familiar y amigos íntimos que se disponían a celebrar (en cierta forma) el cumpleaños de Pedro Pavez en un contexto musical más que interesante.

Los primeros en subir al escenario cerca de las 22:45 fueron Pía Zapata Banda, agrupación que llegaba de una gira por Norteamérica presentando parte de lo que será su nuevo material ‘Después del Desayuno’ demostrando un gran crecimiento a nivel de sonido que se pudo corroborar tanto en las nuevas composiciones como en las aparecidas en su EP debut.

FOTO: Javier Puelpan

FOTO: Javier Puelpan

Una presentación concisa con un sonido correcto que contó con el respeto del público que va posicionando a Pía Zapata Banda como una de las buenas agrupaciones nacidas en el puerto que hay que prestarle mayor atención durante este 2018.

Luego de un pequeño intermedio que sirvió para que muchos pudieran salir a fumar en medio de una noche agradable se posicionaron en el escenario Pavez y los Inseguros.  La banda que se ha mantenido en un extraño limbo creativo desde la publicación de su EP debut ‘La Casa’ llegaba a esta fecha cerrando este ciclo para ya comenzar a pensar en las nuevas composiciones que verán la luz durante el presente año para lo cual el setlist escogido deambuló por diversas emociones que rápidamente lograron enganchar con los presentes.

Desde el comienzo con “Antes” y “Noches como esta” acompañados de Pía Zapata se vio al grupo cómodo sabiendo que eran locales haciendo de los temas más fluidos e interactivos.

Foto: Javier Puelpan

Foto: Javier Puelpan

“Que puedo hacer por ti”, “Si me traga el mar” o “Sur” sirvieron de un extraño preámbulo para que el baterista Felipe Valdebenito se levanta de su instrumento para tomar la posición de cantante en interpretar el clásico de los australianos INXS “Never Tear Us Apart”.

Foto: Javier Puelpan

Foto: Javier Puelpan

Con la fiesta en su máximo punto la agrupación se lanzó con un cierre melancólico mostrando sus temas más conocidos como “La Casa” y “La B” llevando ese arraigo y sentimiento de las cosas que sólo pasan en Valparaíso a flote y que terminan por convertir a esta agrupación en un reflejo básico y directo de lo que es el puerto sin grandes adornos, ese lugar que no es el habitual de los turistas pero si donde se topan las experiencias de personas sencillas.

Una jornada positiva en todo sentido que demuestra que la escena porteña rockera se mantiene viva gracias a exponentes valorables pero que aun falta un mayor compromiso tanto de las personas asiduas a ver música en vivo (pagar por ello) como también de que se saque la idea amateur artística del músico de Valparaíso.  Las herramientas, talento e intérpretes existen y ambas agrupaciones son una prueba de ello.