La noche del pasado 09 de julio fue de esas jornadas que sirven para mostrar la actualidad de la escena criolla. Ese día Prehistöricos, agrupación liderada Tomás Preuss, se presentó en el Teatro Condell dejando varias enseñanzas como anédotas para destacar.

FOTOGRAFÍA: Jochen Putlitz

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Eran alrededor de las 20:30 cuando el público que se hace habitual (varios rostros conocidos de otros shows) comenzó a situarse en el recinto, un lugar que se ha abierto como una nueva carta para la música en vivo pero que a nivel de infraestructura para recitales todavía tiene mucho por mejorar. El tiempo transcurría y pasadas las 21:00 horas luego de una breve presentación salieron a escena los cinco músicos que componen este proyecto, para dar rienda suelta a un show marcado por la presentación de su reciente disco “La Velocidad de las Plantas”. Una atmósfera cargada a las sensaciones y sentimientos que hicieron de los asistentes una audiencia respetuosa (exceptuando uno que nunca pude determinar si estaba borracho o volado), mientras sonaban “Nadar es Desaparecer” y “Globos Aerostáticos”.

FOTOGRAFÍA: Jochen Putlitz

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Recién fue en “Acampar” cuando toda esa animosidad letárgica comenzó a diluirse gracias a la invitación de Preuss a que los asistentes se pararan de sus asientos. Ahí el concierto tomó otro vuelo.

Pequeños problemas técnicos fueron aplacados por un carisma escénico, siendo Valentina Rojas (la única integrante femenina) el gran fuerte mientras la comunión se iba logrando gracias a canciones como “Nuestro Destino”, “Sueño Lúcido” y “Como las Piedras” que hacían al publico parte de esa “linda tristeza” cantando letras bastante poco animosas.

FOTOGRAFÍA: Jochen Putlitz

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Era el momento del descanso sin antes ofrecer un conmovedor momento acústico con “Con tu cuerpo en el huracán” e “Invéntame un final”.  Fue rápido el retorno de los músicos y la banda cambio el switch para despedirse al máximo volúmen posible con “Que Suba el Momento” y “Rayo Adentro”. Ahí fue donde finalmente Preuss y compañía terminaron de botar todas las energías y tensiones acumuladas durante una jornada que terminó por no ser extensa a pesar del largo repertorio ofrecido por el quinteto.

Quitando algunas fallas técnicas del principio y el idiota (no tengo otro concepto para describirlo) que interrumpió las primeras cinco canciones, terminó siendo un concierto ameno y sensible donde esa idea arraigada de que todos somos pop se puede cuestionar sobretodo por esa extraña idea de tratar de identificarse con un estilo de moda cuando propuesta va en otra dirección más jugada e interesante