Weichafe Ensayo A

Cuando descubrí a Weichafe tenía quince años y carecía de dos cosas fundamentales: del dinero suficiente para comprar sus discos y de la mayoría de edad para entrar a los locales y disfrutar de sus shows en vivo.

Es una larga historia, pero con el tiempo me puse en contacto con la agrupación e hicimos un trueque: Yo les brindaría apoyo con su trabajo en Internet y ellos me facilitarían discos, merch y el acceso a pubs o eventos de forma gratuita.

Comprenderán que a partir de ese momento la música de Weichafe, y cada integrante de su equipo, caló hondo durante mi adolescencia. Ese, y otros detalles más, hicieron que este encuentro en su sala de ensayo fuese espontáneo, a pesar de no estar en contacto directo durante los últimos años con la banda compuesta por Ángelo Pierattini en guitarra y voces; Marcelo Da Venezia en bajo y voces; y Mauricio ‘Negro’ Hidalgo en batería.

Tras una breve charla para ponernos al día, apreté ‘rec’ a la grabadora y esto derivó en hora y media de conversa que resumo en las siguientes líneas, con la esperanza de ayudar a expandir el mensaje de una banda que ha construido su carrera en base a esfuerzo, honestidad y entrega total.

A continuación sabrán a qué me refiero.

Weichafe Ensayo B

Estando disueltos, ¿qué era lo que más se extrañaba de estar en Weichafe?

Marcelo: Aunque suene redundante, siempre han habido hartas cosas bonitas que valorar y el público sin duda es una de las más potentes. Yo toqué en varias otras bandas luego de nuestra separación y siempre faltaba esa energía que entregaba la gente.

Mauricio: La mayoría de los recuerdos son buenos. Es como cuando construyes algo importante para ti, una familia o una casa; son cosas bacanes que siempre estarán dando vueltas en la cabeza porque son lindos recuerdos.

Ángelo: Es difícil responderlo de manera sencilla, porque nosotros empezamos a los 19 años haciendo esto; entonces no hay una sola cosa que uno eche de menos si no que hay muchas y tienen que ver con todos los procesos. El verse, el carrete, el ensayo, lo musical y lo extra musical. Cosas que se fueron perdiendo en el tiempo incluso, que luego de un periodo ya no estaban sucediendo. Uno va evolucionando, la vida va cambiando y ahora que nos hemos re-encontrado, nosotros mismos nos hemos sorprendido. Van sucediendo cosas y piensas “oh, no me acordaba que pasaba esto; puta que lo echaba de menos, que bacán”. A eso súmale el hecho de que hay un periodo con ene recuerdos borrados de puro carrete. Entre los 19 y los 30 quieres puro carretear y hay ene tocatas que quedaron en el olvido. Luego llega alguien y te dice “oye ¿te acordai’ de esa vez…?” y tu no te acordai’ de nada.

Marcelo: Suma todas esas lagunas mentales terribles y encontrarás muchos momentos memorables.

Mauricio: (risas) Una vez estaba comiendo un asado con un productor de Conce, el Negro Estrada, y me decía: “Hueon, te acordai’ cuando estábamos carretiando esa vez en ese lugar y tú te tiraste no sé que chiste”. Y yo “chucha, perdóname Negro pero no me acuerdo ni una hueá”. Algo hubo una vez en una ciudad cerca de Conce, que fue súper recordada por él y yo lamentablemente no tenía puta idea de lo que hablaba… sigo sin recordarlo.

Ángelo: Debe haber sido en Tomé.

Marcelo: Oh, esa vez terminamos comiendo un ceviche exquisito como a las seis de la mañana.

Mauricio: Hueon, el Negro Estrada se acordaba como si lo hubiésemos pasado tan bien.

Marcelo: Si, si esa vez también nos sirvieron unas Machas a la Parmesana ¿Te acordai’?. Una cosa maravillosa.

Ángelo: …con una salsa verde encima.

Mauricio: Bueno, eso multiplicado por cien. Te darás cuenta que hay harto momento bonito que incluso ni nosotros nos acordamos (risas).

¿Cuántas de esas vivencias reaparecieron en el show del Teatro Caupolicán?

Ángelo: La verdad es que con el Caupolicán no rememoré ninguna tocata anterior.

Mauricio: Fue súper raro, porque yo tampoco me acordé de nada vivido anteriormente.

Ángelo: Era todo nuevo, la energía era súper distinta.

Marcelo: Claro, imagínate que Sergio -nuestro manager- no nos permitió meter mucho las manos en la producción. Así que hasta eso fue distinto. Antes era algo como “Cabros, hay que poner ‘Al Patíbulo’ y que esto y que lo otro “.

Mauricio: Exacto. Ahora a cinco minutos de salir al escenario estábamos comiendo papas fritas, echando la talla, preocupados de cualquier otra hueá.

Ángelo: Es un poco inexplicable igual. El Caupolicán fue un momento súper emotivo y reflexivo. Al menos para mi, la primera hora fue super reflexiva y entendí muchas cosas. Por ejemplo una pregunta que me marcaba durante la primera hora de show era ‘¿qué hace toda esta gente acá?’. No tiene que ver con una situación despectiva, si no todo lo contrario; quería entender por qué estaban en el Caupolicán. ¿Qué sucede aquí que hay tanta gente involucrada en esto?. Sin ninguna arrogancia, te digo, sentí “este es el lugar donde tengo que estar”; porque nos esforzamos muchos años para que se valorara de esta manera nuestro trabajo. Estoy profundamente agradecido de todos los Weichaferos por entender cada paso que damos y las apuestas que hacemos, tanto en la música como en nuestra gestión como banda en cada una de la producciones que hacemos, como por ejemplo el que entiendan que esto es una pega, que vivimos de esto y que los valores de las entradas o los discos siempre están directamente relacionados con la sustentabilidad económica de nuestra carrera.

Marcelo: Es incluso para uno difícil de explicar todo lo que se generó en el Teatro Caupolicán. Nunca habíamos estado protagonizando un show en un recinto para tres mil o cinco mil personas.

Mauricio: Es una tocata extraña pero yo te puedo decir que lo disfruté mucho. Marca un antes y un después porque estar en ese contexto fue súper especial y creo que nunca más sucederá algo similar.

Marcelo: Igual nos mentalizamos porque sabíamos que no iba a ser fácil. Hablamos mucho de dosificar las energías, porque no es lo mismo tocar treinta minutos a tocar todo lo que tocamos. Entonces creo que eso, entre otros detalles, nos permitió estar más que conscientes del momento y disfrutarlo. Estuvimos tranquilos y no nos sobre-exigimos.

Ángelo: Más que físico, fue algo emocional para todos y en parte eso fue lo nuevo. Fue recargarse de energía y llenarse de algo positivo.

Weichafe Ensayo C

Y ahora que tienen la experiencia: ¿Ya tienen pedido el Teatro Caupolicán para alguna fecha en el 2015?

Mauricio: ¿Sabí qué? lo que pasa es que lo encontré chico (risas).

Ángelo: Estamos viendo. Recién concluímos lo de Matucana 100 y estamos tratando de abrir nuevos espacios, sobre todo para nuestro circuito.

Mauricio: Lo que hemos conversado harto es eso. Queremos presentarnos donde antes no lo habíamos hecho. Creo que fuimos una de las primeras, si es que no la primera, bandas de rock en presentarse en Matucana 100. Es parte de un deseo de llegar a lugares con buena infraestructura como este, en pleno centro en este caso.

Marcelo: Confiamos en nuestro público. Podríamos hacer algo en un Teatro Municipal, ponte tú, y no pasaría nada. La gente se porta súper bien y es parte del proceso demostrar eso; que el rock puede congregar gente y puede abrir espacios.

Ángelo: El rock tiene ese estigma y queremos desprendernos de eso.

En ese sentido ¿Qué piensan sobre ser los líderes o la cara visible de una escena rockera?

Ángelo: Abrirse camino es una cosa. Hacerse cargo de una escena es otra. Yo creo que todos nos debemos hacernos cargo, nosotros aportamos con esto; con abrir algunos espacios. Ese es nuestro aporte básicamente. Nosotros podemos generar acciones que aporten al circuito y que contagien a otros, pero este camino se construye en colectivo.

Siguiendo con este intento de conectar el pasado con el presente, y sabiendo que estuvieron un buen tiempo separados y que cada uno construyó su camino durante ese periodo¿Cuál es el aporte de cada uno a este nuevo Weichafe?

Marcelo: Yo me saqué muchos prejuicios o miedos que tenía en cuanto a mi interpretación con el bajo. Cosas súper mínimas pero que son importantes para mí. Como usar las manos de otra manera y sacarme ciertas trancas. Son cosas musicales que se ven aplicadas ya.

Mauricio: Para mi este tiempo sirvió para concentrarme en lo que realmente importa. El tenerle cariño al instrumento que tocas, agradecer el estar inserto en un circuito y que te llame otra banda porque le parece buena tu manera de tocar y quiere incluirte para que participes con ellos, etc. Dejar las pretensiones y conservar ese sentimiento primario que es el amor por la música. Era fácil dedicarse a otra cosa luego de la separación, que es lo que le ha pasado a mucha gente. Ganar plata; se puede ganar plata de muchas formas, pero yo con o sin Weichafe le destinaba igual la mitad de mi día a la música. Entonces al final comprendí lo importante de mantener viva tu pasión independiente de donde uno este.

Ángelo: Está difícil porque hay varios ámbitos. Por ejemplo, el circuito cambió heavy. Nosotros dejamos de tocar justo cuando las redes sociales comenzaban a tomar forma.

Marcelo: …nosotros nos quedamos en el Fotolog poh (risas).

Ángelo: Claro, entonces para mi fue importante primero el aprender esta nueva dinámica y aplicarlo a la banda. Conocer nuevos músicos y maneras diferentes de trabajar. Entender nuevas lógicas, las de las de nuevas generaciones por ejemplo, de cómo viven la música. Toda esa experiencia y tantas otras creo que finalmente se impregna en la banda ahora. Por otro lado, y más como músico compositor, el llevar mi carrera solista hasta un extremo de desechar los prejuicios me hizo crecer bastante. A mi me sirvió caleta el tiempo en que estuve trabajando como solista porque aprendí mucho, me pude conectar con otros músicos nuevos, comencé a producir a muchas bandas de adolescentes junto a las Escuela de Rock y me re-encontré con ese sentimiento de comenzar desde cero. A sentir la música como la sentía cuando yo también era chico. En estos cinco años de separación creo que fortalecí mi decisión de ser músico. Por ejemplo a veces no tenía ni uno y decía “pico, esto es lo que elegí y hay que darle para delante no más, porque es lo que me gusta”. Compositivamente me puse a la intemperie no más y dije “no me voy a refugiar en un lugar seguro y que me pase lo que me tenga que pasar”.

Estabas escapando de tu zona de confort.

Ángelo: Exacto, esa zona de confort no era lo que yo quería y creo nunca lo va a ser. Creo que todo eso me ayudó un montón, porque llegue a la banda más propositivo en muchos ámbitos. Aprendí también que la relación entre los músicos es muy importante, porque antes nos preocupábamos más de carretear que de cualquier cosa. Hablo de músicos de otras bandas y con los de tu misma banda. Saber cómo decir cosas es súper importante y eso lo aprendí con mi banda solista. Los cabros son un poco más chicos que yo y son súper cariñosos. Les gusta decir las cosas como son pero tienen tacto y ese tipo de cosas hizo valorar más el trabajo en equipo. Nos cuidamos, tenemos gestos bonitos y todo eso dio por resultado un giro en mi quehacer diario.

Marcelo: Te convertiste como en el papá gay de la banda (risas).

Mauricio: Es la herencia del metal po hueon. Nos hacieron creer que tenemos que ser rudos en esto.

Ángelo: (risas) Podría seguir hablando ene sobre esto. Pero ya dije bastante y el punto es que yo aprendí mucho y en la banda se nota. Cada uno está con una manera nueva de ver las cosas y es como la entrada al Caupolicán: Un escenario nuevo, con mucha energía en el aire, con muchas caras conocidas, otras nuevas y nosotros ahí, dando un paso hacia adelante. No volveremos pie atrás, a buscar sentirnos como en el Tierra Oscura del Sol o el disco Rojo. Ahora estamos en una parada distinta y eso es lo rico. Y eso se ha dado solamente porque cada uno de nosotros ha crecido en lo personal.

Para nadie es una sorpresa lo mucho que influyó el alcohol en la carrera de Weichafe. Entiendo que ahora las piscolas están un poco de lado, por lo cuál me gustaría saber cuál es la dinámica actual en base a este tipo de cambios.

Marcelo: Bueno, antes que nos separáramos yo ya no tomaba y al final lo único que me recrimino en este sentido es la pérdida de tiempo. Perdí mucho tiempo en hueás. Ahora siento que la cosa anda bien, funciona como tiene que funcionar y estamos preocupados de las cosas importantes.

Ángelo: A pesar de que eramos buenos pa’ chupar, siempre guardamos respeto por el trabajo en todo caso. Por ejemplo en los ensayos rara vez abrímos una cerveza.

Marcelo: Claro, en ese caso preferíamos irnos a la casa de alguno a chupar.

Pero hubo un periodo en que solo se subían al escenario si estaban arriba de la pelota.

Marcelo: Si, en esa época tocábamos con piloto automático, es verdad. No sé si es bueno o malo, porque cuando uno está cocido lo pasa bien igual.

Ángelo: No sé pero yo terminaba tocando como el pico. Cantaba la mitad de los temas y… mal, todo mal.

Mauricio: Es que uno juraba que tocaba mortal.

Ángelo: Igual hay que pasar por eso, hay que aprender de esas hueas y ahora es la raja tocar sobrio porque se toca de otra manera.

Weichafe Ensayo D

Finalmente, si tomáramos una fotografía de la industria musical actual ¿Cómo o dónde ubicarían a Weichafe?

Ángelo: Yo creo que hay muchas cosas circunstanciales, que ni siquiera dependen de la banda. Imagínate que una vez tocamos con Sepultura en el Instituto Nacional, porque los alumnos hicieron una encuesta y ellos mismos eligieron a esa banda. Pero así como en esa ocasión votaron por Sepultura, años atrás habían elegido a Los Tres y ahora quizás estarán eligiendo a otras bandas como Astro o que se yo. ¿Cachai a lo que me refiero?. Son cosas anecdóticas. Ya no estamos tocando en el Galpón Victor Jara, por ejemplo. Ahora estamos tocando en el Caupolicán, en Matucana 100. Esto avanza y hay que pensar que siempre es para bien. Ahora hay un montón de bandas que llenan el Caupolicán y hay para todos los gustos. En la práctica suceden cosas que hace diez o quince años no pasaban. Nos interesa avanzar para que Weichafe sea cada vez mas grande y conozca mas gente nuestra música.

Marcelo: Hay que entender que hoy la escena está cargada a lo que está de moda. En su tiempo fue el funk, después la cumbia, después los cantautores y así.

Ángelo: Son ciclos, yo creo que no hay que preocuparse mucho de dónde estamos ni de qué hacen los otros. Hay que seguir trabajando no más y nuestro plus es que siempre hemos sido una banda atemporal. No seguimos la corriente del momento, seguimos el pulso interno del hacer, del decir , del comunicar.

Y en ese ‘seguir trabajando’ ¿Consideran la internacionalización?

Mauricio: What? (risas)

Ángelo: La internacionalización esta dentro de nuestros planes, hay que ahorrar para eso ya que afuera nadie invertirá en nosotros para ir, por lo menos para salir de chile, algunas productoras o colectivos financian el gasto local de comidas alojamientos y transporte. Hoy en día hay que ocupar herramientas mixtas de financiamiento, el ahorro como dije anteriormente y alguno que otro fondo concursable que ayude a completar el item de gastos de una gira. Se estan viendo algunos concursos publicos que sirven para esto y los utilizaremos todos. En Chile aun falta mucho para el cuidado del patrimonio artistico-cultural, pero vamos paso a paso avanzando.

Mauricio: Existe un patrimonio histórico y en este sentido el gobierno no se esta haciendo cargo, ni de cuidarlo y preservarlo, ni mucho menos de exportarlo para tener una imagen o identidad como país.

Ángelo: Nos escapamos un poco de tu pregunta, pero es importante recalcar que al menos estamos debatiendo como sociedad estos temas ligados al desarrollo del arte local, cosa que antes no sucedia. En estos momentos hasta el mas minimo gesto ayuda a construir el cimiento que necestiamos para levantar un espacio robusto y asi avanzar como corresponde. Como la ley del 20% o la de teloneros nacionales en los conciertos, dos temas que aun estan en pañales pero que sin duda es un granito de arena ayudara a mejorar nuestra pega, porque esto es una pega no lo olvidemos. Que en algún momento nos metan dentro del código del trabajo, que los locales tengan un fijo o un piso mínimo para cualquier banda. En el fondo que existan políticas reales para que esto surja. Inglaterra es un país que se preocupa por exportar música, por ejemplo, lo ven como un producto y no me parece nada de malo, porque la música es el resultado de un trabajo. Un trabajo más de artesano, no industrial obviamente, pero es una pega al fin y al cabo. Lo dijo un antiguo embajador de Inglaterra: “La música inglesa hace que nuestras relaciones bilaterales sean mucho más amables”.

Marcelo: Porque puta que son pesao los hueones (risas).

Mauricio: Y eso lo logramos los músicos en una sala de ensayo con condiciones pal pico. Osea, en este caso fueron The Who, Los Beatles y cuanta banda inglesa que permiten un mejor desarrollo político.

Ángelo: Lo bueno es que vamos avanzando. Aunque igual me da rabia. El otro día leía a un periodista, a propósito de la ley del 20 por ciento,decir “los músicos son expertos en llorar”. Yo le digo a ese tipo “no estamos llorando. Si para ti pelear por nuestros derechos es llorar, entonces estas de acuerdo con que los ciudadanos y trabajadores de este pais no tengan derecho a huelga ni a sindicalizarse, ni a una buena educacion ni salud, o sea tienes una mentalidad latifundista que es donde el patron tienen todos los beneficios y que el resto se joda, o sea los sin poder ni apellido rimbombante son los peones que deben agachar el moño cuando al dueño del fundo le da por abusar y darnos de comer mierda”. Ese periodista es un hijo de Pinochet, así de simple, cachai. Gente que quiere que uno se la trague entera. Nosotros no somos de esos. De verdad me acordé y me da rabia, porque es insultante lo que dice este tipo de personas. lo penca es que no son pocas.