andadas

Esperando el monumental Inti + Quila que se hará en Agosto, hemos decidido revalorar una de las obras más equilibradas de la agrupación de Horacio Salinas.

En 1988, los Inti-Illimani al fin habían vuelto del largo exilio que se les había impuesto. Durante aquel periodo comenzaron a florecer algunas de sus mejores obras, como Canto para matar una culebra (1979), Palimpsesto (1981), que contenía entre otras canciones su clásico “Mercado de Testaccio”, y De canto y baile (1986). Al volver comenzaron una serie de presentaciones para reencontrarse con el público chileno, y así fue a principios de los 90.

En 1993, el conjunto lanza el que sería el último álbum con una de sus formaciones más destacadas, que incluía a Horacio Salinas, Horacio Duran, José Seves, los hermanos Coulón, Max Berru y Renato Freyggang. Este registro llevó como nombre Andadas y si pudiera describirlo con una frase sería: El disco cumbre de transición final. Esto último porque no sólo finaliza una etapa de experimentación que se iba por un lado más docto, sino que da comienzo al camino que los llevaría a interpretar ritmos más caribeños, boleros y valses peruanos.

inti illimani

La formación del disco junto a Paco Peña y John Williams

Clara evidencia de ello son los temas “Mulata” y “Ella”, el primero con texto del poeta Nicolás Guillén, de quien ya habían usado otras letras, con un ritmo afro-cubano liderado por Salinas, y el segundo una ranchera de José Alfredo Jiménez, interpretada con alma y pasión por Max Berru. “Quererte morena a muerte” es prueba de que Patricio Manns, fiel colaborador del Inti-Illimani, y Salinas quería encaminarse hacia el lado de los boleros.

En el lado más docto tenemos los instrumentales “Cinque Terre”, “Araucaria” y la apertura extraordinaria de saxos, flautas y cuerdas de “Angelo”, el cual podríamos destacar como uno de los mejores números compuestos por Horacio Salinas en toda su carrera. En esta misma dirección podríamos contar el cierre de “Canna Austina”, de la cantata de Roberto Simeone y que venían interpretando en vivo junto a la compleja “Tarantella”.

La complejidad estética de temas como el “Tata san Juan”, rescatado de una grabación de la UNESCO de un texto aimara, y “La cueca de la ausencia” son otras partes altas del disco, pero la que sin duda se lleva la máxima catarsis es el tema de Patricio Manns: “El equipaje del destierro”. Esta, regrabada con el coro de niños del Colegio de Viña del Mar, luego de la grata experiencia en los recitales de Amnistía Internacional, es de esas canciones que hacen sufrir y bordear lo profundo.

Luego del disco, Renato Freyggang, quien tiene muchos momentos brillantes en este álbum, dejó Inti-Illimani, siendo reemplazado por Pedro Villagra (Santiago del Nuevo Extremo) y Efrén Viera (Joe Vasconcellos). El experimento de Andadas dio paso a lo que fue su exitoso sucesor: Arriesgare la piel. Además nos regaló el que quizás es uno de los mejores momentos tanto musicales como estéticos. Estábamos ante el mejor Inti-Illimani, el que no estaba dividido y el que tenía los mejores talentos musicales que hayamos presenciado.

Y con Angelo, demostramos la capacidad creativa que la agrupación impuso en este album