Cada día más personas se convierten en usuarios de esta intuitiva plataforma. La tecnología desarrollada en Soundcloud permite subir música y dejarla disponible a los oídos del mundo, sin discriminar estilo, popularidad u origen. “Chilenos en Soundcloud” intentará recoger lo más fresco en cuanto a sonidos nacionales se refiere, destacando por sobre todo la independencia que esta genial herramienta entrega. 

****************************

Un día hablando con unos amigos, definieron que su estilo era una mezcla entre Mazapán y Queen. Sebastián Sotomayor estudió Música y Sonido, se dedica a hacer clases de canto y escribir canciones “raras”, teniendo a Bjork como su mayor referente. Luego de tener dos bandas, Sebastián optó por seguir el camino de solista.

“Es muy importante para mi hacer música seria, pero no en el sentido de fome”, dice, y se nota en la alta calidad técnica de sus composiciones. Si bien vive de la música, tanto enseñando como de aprendiz, espera un día hacerlo gracias a sus composiciones. “Salvador” y “Adiós, Vesícula Mía” son sus discos disponibles online. Ámbos con muchas diferencias, pero con un sello personal innegable. Te invitamos a conocer un poco más de Sebastián Sotomayor y su música.

Dijiste que no te resultó tener bandas ¿cómo fue eso?
Cuando iba en el colegio tenía una banda rockera, de la onda de Evanescence. En la universidad me fui al otro extremo y tuve una banda de electro pop. Ahora solo toco piano y no sé bien el estilo que tengo. Siempre tengo una banda, me gusta tocar con gente, pero cuando los roles están definidos. Si yo soy el compositor, me gusta que me tomen como eso.

En “Adiós, Vesícula mía”, se nota en tu estilo de voz un parecido con Regina Spektor ¿la tienes como influencia?
La conocía, pero pasó que yo hacía mis canciones y tenía gente en un coro conmigo. Ahí, una vez una chica me dijo que me parecía a ella, la escuché y encuentro que me parezco. Quizás soy la versión masculina, pero pienso que ella es mucho más dulce. Yo soy un poco más rudo para cantar, ahí nos diferenciamos. También la onda de piano/cantante es un estilo muy cultivado, incluso acá en Chile. La había escuchado alguna vez, pero nunca la tuve como referente. Como estudiante de música te preocupas harto de no encerrarte, en no querer ser alguien más.

Dices que no quieres parecerte a nadie en específico, pero ¿cuáles eran tus influencias directas al momento de escribir tus discos? ¿qué escuchabas en esa época?
Cuando estaba terminando de estudiar, y comencé a componer las canciones del último disco, escuchaba harto música clásica, ópera. Me gusta mucho, pero es un gusto que adquirí con la carrera, antes no me gustaba nada. Esas son las influencias fuertes,  también en la forma de tratar el disco, que no suene como en la radio: los instrumentos muy fuertes, respetar más la dinámica, algo que se hace más en la música clásica, respetar los momentos pequeños de una canción. Otra gran influencia son los musicales, e incluso ahora estoy haciendo un Diplomado en Teatro Musical.  Cuando toco en vivo se nota que la gente que viene del teatro alucina mucho más que la de otra área.

Al escuchar tus discos se nota la diferencia, no solo en cuanto a producción, sino en las temáticas. El primero es más melancólico y el segundo más crítico.
Cuando armo un disco me gusta pensar en un concepto y en el caso de ‘Salvador’ era el valor de las cosas simples. De cualquier idea o situación puedes armar una canción, crear todo un discurso que se conecte con todas las cosas de la vida. Habla mucho de independizarse. Era una época en que estuve muy mal de plata, por ahí va lo de las cosas simples, hacer todo solo. Mientras que ‘Adiós, Vesícula Mía’ tiene que ver con que en ese tiempo me sentía como un cálculo de una vesícula social. Que la música que hago es muy rara, que no sirve. Pienso que eso se ve en todas las cosas, ‘Cuerda asquerosa transparente’, habla del alza del pasaje, que nos quieren hacer tontos como si fuéramos monigotes de la gente que tiene todo el poder y hace todo lo que quiere. Creo que nos tratan como cálculos, como si fuéramos desechables. Estas vesículas, que somos nosotros, simplemente hay que eliminarlas, son dispensables. Y no es que nosotros fallemos, todo tiene que ver con las expectativas que nos han puesto. Ese es el concepto.

¿Qué te llevó a publicar tu música en internet?
Como cantautor a veces me siento muy solitario. La gente no engancha mucho, especialmente otros músicos. No es que crea que hago algo muy bacán, pero si muy distinto a la escena del cantautor que se escucha más. Yo no trato de hacer algo complejo, a mí las canciones me salen así. Me siento al piano, tengo una idea y los acordes van saliendo. Entonces, pienso que debe haber gente que se identifique con eso. La música al final es eso, escuchas una canción y te queda porque algo, la voz, una palabra, pega con tu vida. Yo necesito ese feedback, sentir que no soy un bicho tan extraño, que puedo hacer una especie de comunidad con la gente que he conocido a través de mi música. Lo que quiero es entenderme, para eso hago música, para sentirme menos solo.

Si quieres escuchar más, visita el Soundcloud de (me llamo) Sebastián aquí.