En 2008, tuve el honor se conducir el número especial de la revista Rockaxis para tributar los 45 años de carrera de Los Jaivas. Hablé muy extensamente con Mario Mutis, Claudio y Eduardo Parra (el destino me impidió conocer a Juanita Parra hasta un par de semanas nomás) para repasar una carrera mágica, en el trabajo que más me enorgullece en los 7 años que ya llevo en esto.

‘Gato’ ya no estaba, pero su presencia se sentía. Hay que entender que Los Jaivas no es cualquier banda; su desarrollo como colectivo musical dejó una parte de cada integrante en todos, algo que jamás vi ni escuché y que creo imposible de repetir. Historias de Alquinta aprendí muchas, ninguna que aquí vaya a compartir, pero el sabor de boca que dejaba hablar de él era que era demasiado humano para ser una estrella.

Sólo así logro contestarme la pregunta de por qué en Chile no existen plazas, escuelas o calles con su nombre. Así como respeto y aplaudo los referentes obligatorios que son Víctor Jara y en especial Violeta Parra, no comprendo por qué es que la banda – al menos a través de ‘Gato’ – no son ubicados en el mismo corral.

En parte por eso estoy escribiendo esto. No se trata de homenajear a Eduardo ‘Gato’ Alquinta porque sí, pero el próximo año será una década ya de su muerte, y sabemos que los números redondos son la tentación para el reconocimiento obligatorio. Hoy, en cambio, no tenemos esa obligación: es en esos años en que no hay un aniversario redondo en los cuales el recuerdo de las figuras es más honesto. Si en 2013 todos se llenarán la boca con la difunta voz de Los Jaivas, hoy 15 de enero de 2012 es buen momento para saber quiénes y cuántos son los que realmente llevan su recuerdo consigo día a día.

Uno de los sueños que me va quedando es publicar todo lo que quedó a un lado de esas incontables charlas para el número de nuestra revista. Cuento casi 100 páginas de transcripciones que por ahora son sólo para mí. El andar de Los Jaivas hoy no es otra cosa que un tributo a los que ya no están, y todos quienes de alguna manera pensamos tomar la bandera compartimos dicha energía.

A nueve años de la muerte de uno de los músicos más influyentes en la historia de nuestra música popular, tomo el mismo número de canciones donde siento mejor descansa su imponente figura. Gracias a Los Jaivas por marcar mi vida tal como lo han hecho. Es un gusto, siempre. Ojalá lo sea también para ustedes.

Mira Niñita (del disco La Ventana)
No es mucho lo que pueda aportar respecto a uno de los mayores clásicos del rock chileno. Sí recuerdo la historia de la misma: Eduardo quería hacer un tema que fuese creciendo hasta explotar sobre el final, y ‘Gato’ le mostró esta bella melodía sobre la cual él creía podían desarrollar aquella idea. El resto es pura magia Jaiva. Un sueño de 6 minutos y medio.

La Conquistada (del disco El Indio)
Que “Gato” es el más grande guitarrista que Chile jamás tuvo se evidencia en El Indio como en ningún otro disco, seguramente. Usa la guitarra eléctrica como todo un rockero, sin perder jamás el carácter folklórico de lo que toca. “La Conquistada” (para muchos, la mejor canción en la carrera del grupo) es un interminable campo sonoro en que todos los instrumentos juegan con libertad, pero son las 6 cuerdas de Alquinta las que emocionan en un track que lleva una bella lírica de Eduardo Parra habitada por la oscura nostalgia propia de todo aquel que debió abandonar el país tras el Golpe del ‘73.

En Tus Horas (del disco Canción del Sur)
Con Los Jaivas establecidos en Argentina, vino el golpe militar al otro lado de Los Andes. Y a un mes de establecida la dictadura, Eduardo Parra fue detenido. Ante la angustia producto de la incertidumbre de si volverían algún día a ver a su amigo, ‘Gato’ escribió esta hermosa pieza que contiene los más bellos versos que jamás firmó.

Pregón para Iluminarse (del disco El Indio)
No se me ocurre otra banda que podría juntar flauta, arpa y guitarra eléctrica y dar con una canción así. Si las dos partes cantadas (“Vengo de la cordillera al mar…” y “Hágase la luz”) encantan, el cierre instrumental es pura inspiración que se contagia al auditor. El genial solo de “Gato” lleva la batuta, pero fue grabado a la primera en el formato improvisador que tanto gustaba a Los Jaivas. Gigante.

Valparaíso (del disco Trilogía: El Reencuentro)
La sangre tira. Todo aquel que tiene raíces en el Puerto Principal no puede desconocer este clasicazo del ‘Gitano’ Rodríguez. Pero hay en la voz dura de “Gato” (en un maravilloso dueto con Pancho Sazo de Congreso) una pena seca, una propiedad emocional de una composición ajena que hace de él el intérprete justo para cantar “pero este puerto amarra como el hambre, no se puede vivir sin conocerlo”.

Hijos de la Tierra (del disco Hijos de la Tierra)
Obviemos todo lo que hubo detrás de este disco, con el arribo de Juanita, que era el primero álbum en muchos años y todo eso. Vamos al momento en que esta composición marcó presencia radial; 1995, en pleno boom del Nuevo Rock Chileno, misma temporada de La Espada & La Pared de Los Tres e Invisible de La Ley. El arribo de “Hijos de la Tierra” fue preciso para establecer la paternidad de Los Jaivas, con su fórmula inconfundible y un peso rockero rejuvenecedor. La voz de ‘Gato’ gritando “Amor” en el coro es uno de los sellos de los noventa.

Amor Americano (del disco Alturas de Macchu Picchu)
En medio de una obra perfecta como Alturas, hay una canción que suena distinta al resto. Que tiene una guitarra que fluye con otra rítmica, y un bajo que salta y dibuja figuras protagónicas que nos innegables para quien escucha con atención. La explicación está en que Alquinta y Mutis permutaron sus instrumentos para la ocasión, en uno más de los tantos ejemplos de riqueza interpretativa de Los Jaivas. “Gato” toca el bajo y canta con la frontalidad de siempre, y ese es el secreto de una bella canción.

Indio Hermano (single)
Una composición de casi 40 años y que sigue tan vigente como el primer día. Este es ‘Gato’ en su 100%, poniendo su alma al micrófono y transmitiendo a través de sus versos su sensibilidad a la discriminación que se vive en Chile hasta el día de hoy. La integración de todos los pueblos y culturas era el eterno sueño de Alquinta, y aquella causa tiene en “Indio Hermano” a su mayor himno.

La Vida Mágica, ¡Ay Sí! (del disco Canción del Sur)
Es una de las canciones favoritas de mi vida. Una belleza paradisiaca en la introducción adquiere caracteres épicos a través de la guitarra de ‘Gato’, que encuentra su espacio en medio de la inspiración del diálogo entre sus compañeros. Donde quiera que Eduardo Alquinta esté, esta es la canción que imagino musicaliza sus momentos de plenitud espiritual.