Maquinaria 2011: Lo mejor fue la música
por Oscar AspillagaSábado 12 y domingo 13 de noviembre. Club Hípico, Santiago.

Primer Round
Comencé con The Ganjas. Se me había olvidado su presencia y los escuché de lejos mientras tocaban, en el escenario chico ubicado en la entrada. ¿Qué se puede decir de esta banda chilena? Cada día suenan mejor y le pusieron puro power al comienzo de la jornada.
Después fui un rato a ver a Duff Mckagan con su proyecto Loaded, exactamente al otro lado del recinto donde era el festival. La gente lo aplaudía y rockeaba. Después de dos temas me aburrí. Era rock, tenía power pero era un poco melódico a ratos para mis gustos musicales, así que volví al escenario chico a ver a Perrosky.
Sólidos los hermanos Gómez, quienes incorporaron a otro guitarrista. Momento ideal para descansar, tirarse al pastito (el único lugar donde había pasto verde y no seco) y esperar el resto de la jornada.
A las 16 horas Black Rebel Motorcycle sale al escenario con “Beat The Devils Tatoo” e inevitablemente se me comienza a mover la cabeza de arriba abajo. Me enamoré de la baterista, la que le pegaba muy duro a la batería, mientras los otros dos integrantes le sacaban filo a las guitarras y al bajo. Excelentes.

Después yo sabía que era el turno del puto amo del festival: Phil Anselmo. Primero fue puro ruido (mal sonido), poco a poco se fue arreglando pero nunca sonó demasiado bien. Anselmo es una bestia y su banda también. Incluso se arrodilló y nos hizo una reverencia al público asistente. Se golpeó con el micrófono en la frente como en sus viejos tiempos de Pantera y cantó como sólo él sabe. Grandioso.
Turno de Alice in Chains y el público en masa se acerca al escenario. Parten con los tres primeros temas del Dirt y desatan la locura. Jerry Cantrell es un maestro y merece seguir con el legado de Alice in Chains. Extrañé mucho a Layne y seguro que él estaba ahí con nosotros. Todos cantando los clásico como “Man in th Box”, o “Down in a Hole”. Los noventas llegaron para quedarse, pues Cantrell prometió en más de una ocasión su vuelta a Chile.
A Chris Cornell no lo ví. Primero, porque soy fan acérrimo de Soundgarden y no me gusta que toque sus temas sin la bestia de Kim Thayil. Segundo, porque era un concierto acústico y sin ninguna gracia. Y tercero, porque mi objetivo era otro: estar adelante para Faith no More.
Es que cuando una de tus bandas favoritas toca uno de tus álbumes favoritos de la vida no te queda otra que darlo todo. Y así fue. Canté el “King for a Day, Fool for a Lifetime” entero y sentí como se caía el cielo en “Just a Man”. Mención aparte para los “horny cornets”, grupo de chilenos que tocaron los vientos en “Star A.D”, el coro que acompañó en “Just a Man” y la canción inédita (sin nombre aun) que tocaron cuando volvieron al escenario. Larga vida a FNM, aunque creo que su show en el Caupolicán el 2009 fue mejor.

Lleno de polvo y sin voz me acerqué de lejos a esperar a Megadeth. Lo único que quería era cantar el “agüante Megadeth” y cumplí mí deseo. Dave Mustaine tiene fama de pesado pero estuvo afable con el público. Y bueno, está demás decir que tiene una banda magnífica y que el cierre de la primera jornada fue de oro metálico en su más puro estado.
Punto aparte para la basura que parece no había nadie encargado de recogerla, para la falta de agua, para lo rápido que se acabó la comida, la no venta de cerveza en la zona general (por orden de Carabineros) y el caos que se armó en el VIP, con el GOPE haciéndose presente cerrando el lugar y repartiendo lumazos.
Segundo Round
Cansa ir a estos megafestivales, por lo que al segundo día mi objetivo primario era Sonic Youth. Dicen que podría este haber sido su último show luego de la separación de Kim Gordon y Thurston Moore. Sin embargo, no creo que eso pase porque se nota que todos lo pasan la raja arriba del escenario y que esta banda es su vida. Viejos rockeros como ellos no hay o quedan muy pocos.
Luego un poco de reggae music a cargo de Damian Marley, que a pesar de tener un par de temas conocidos, igual toca harto de su padre. Se agradece que hayan más opciones de música y no sólo rock.

Primus. La verdad, es que me acerqué a verlos porque ya había descansado bastante mientas tocaba el hijo de Bob Marley, así que me autoexigí para ver a Les Claypool y compañía. Personalmente creo que fue lo mejor del Maquinaria. Puro virtuosismo, y no sólo en el bajo, sino que en la batería y en la guitarra también. Puro rock y psicodelia en la tarde-noche. Canción tras canción y no dejaba de asombrarme con la calidad musical y el carisma de Les. 10 puntos para ellos.
Snoop y el hip hop se hacen presentes luego de la demoledora actuación de Primus. Fuera de bromas, las palabras “Snoop Dog” deben haber sido las más repetidas en las dos noches de Maquinaria. El rapero a cada rato le pedía al público que corearan su nombre. Bien por él, pero me fui a ver a Crystal Castles al escenario chico.

Llevaba dos canciones y la vocalista ya se había tirado tres veces al público. El rumor dice que se toma dos botellas de Jack antes de cada show. Igual se notó. También me aburrí un poco y el cansancio ya hacia mella en mi estado de ánimo, asó que fuí a ver si Stone Temple Pilots me recuperaba.
Sentado en la sala de prensa comienza Stone Temple Pilots. Me levanto, camino hacia ellos y miro el show. La verdad es que empecé a sentirme viejo mientras los veía. Si bien casi todas las bandas del festival tenían tanta o más trayectoria que ellos, no sé porque verlos me hizo sentirme así. Era como un rock forzado, ensayado muchas veces y sin ninguna espectacularidad. Y eso que era fan de ellos cuando chico. No podía imaginarme verme a mí ahí cantando “Plush”, así que me retiré del lugar satisfecho de las dos jornadas, que aunque haya habido problemas en la producción, a fin de cuentas lo que importa es la música.
Y para ustedes.. ¿Cuáles fueron los puntos más altos del festival?
Registro fotográfico por Oscar Aspillaga.








