Un inusual día de verano pero en pleno invierno nos recibió en el Muelle Barón, el último lugar de Valparaíso en decir adiós al sol que se esconde detrás de los cerros. Adentro del Deck, el calor se intensificaba, sobre todo por las luces que se posaban sobre el escenario para captar la sesión de Lautaro Rodríguez en Twitsessions.

Este músico quilpueíno lanzó el 2009 su EP “De la fuerza” y espera lanzar su primer disco en diciembre de este año, un proceso que se ha visto retrasado ya que ha comenzado una incipiente carrera como productor, trabajando en primera instancia con Ramiroquijano, ahora con Demian Rodríguez, y pronto con Sonora de Llegar en un disco de covers de música jamaicana.

Y para él, este pega de productor ha sido fructífera ya que “uno como músico no es un buen crítico del trabajo propio, y ser productor te da esa óptica”, por lo que por fin ha podido sacarse ese bichito que tenía incrustado en su cabeza desde hace años atrás, cuando entendió como funcionaba la música.

Pero a pesar de que en un comienzo uno podría identificar a Lautaro con la numerosa camada de músicos que se identifican como “trovadores”, para él esa etapa fue un “accidente”, ya que se encontraba solo y tuvo que mostrar su primer trabajo de esa forma. Pero ahora tiene banda, lo que según señala “siempre debería haber sido así”. Aunque reconoce que “lo de estar solo fue un proceso intermedio que me sirvió harto para moverme, ya que es más fácil pagar un pasaje para uno solo que para varios”.

Música en Valparaíso

Lautaro me sorprende cuando me dice que para él era una moda toda la onda musical que se dio en Quilpué y Villa Alemana hace un par de años atrás. “Antes le dimos palo a Valparaíso, pero ahora hay más movida en el puerto”.

Sin embargo, dice que es difícil hacer música acá, como en todos lados, y pone como piedra de tope la falta de plata, lo que ha enterrado muchos proyectos. Pero también es crítico con algo que quizás no todos reparan.

“No falta ni más gente ni buenos músicos, faltan lugares, sólo hay dos lugares en donde puedes tocar a nivel aceptable en la región. Tener una banda implica comer, transporte, si hubieran buenos lugares sería más fácil que la gente entienda de que hay que respetar al músico por su trabajo y que hay que remunerarlo. Falta infraestructura, sonido y trato, sobre todo trato”.

“Pero bueno, a lo mejor después van a estar de moda los que tocan flauta”, me dice muerto de la risa.