Manuel García en el Caupolicán: Hacerse Grande
por Nacho Lira
‘Caupolicanazo’ es un concepto manoseado. Tiene su origen en una masiva concentración en el Teatro Caupolicán en 1980, donde el ex-presidente Eduardo Frei Montalva llamó a oponerse a la Constitución que impulsaba la dictadura de Pinochet.
Desde entonces, conciertos masivos, cierres de campañas políticas, y hasta veladas deportivas han sido llamadas así: pero no basta con llenar el recinto de San Diego para ganarse la medalla. Hay que generar algo más: una conexión, un valor que haga de esa noche algo distinto a cualquier otra en un teatro lleno de memorias, donde pasó desde Bill Haley y sus Cometas hasta Muse.

No es fácil. Pero Manuel García lo logró. Preparó su concierto con tiempo y dedicación, en enero lo anunció en la primera Twitsessions que hicimos junto a él, hablamos del desafío, de lo complejo que es para artistas chilenos repletar un evento, del nuevo rumbo que tomaba su carrera: sonar en la radio, las salas SCD con gente afuera, las invitaciones a México. El éxito, finalmente.
El periodista David Ponce decía que le vino bien el éxito tardío a Manuel. Después de los 40 hay menos ansiedad, ya no te estás buscando. Con su tercer disco en solitario y los años de fogueo en Mecánica Popular, el hombre de “Témpera” ya se había encontrado hace rato, y se agradece. La noche del viernes 22 en el Caupolicán fue una prueba de solidez, que marca el punto de inflexión de un camino largo y sin estridencias. Así lo entendieron las miles de personas que fuimos testigos de tres horas de un cuidado concierto, con reversiones, covers, invitados y una complicidad entre público y artista que cruzó las más de 40 canciones del show.
“Caupolicanazo” entonces, sin dudas. Por público, por ambiente, por extensión y calidad. Porque Manuel García hoy por hoy, es el exponente más completo de la canción chilena. La prueba está ahí, en vivo: pase y vea.



Mira el setlist completo del concierto en el siguiente link.
Registro fotográfico por Fernanda Gil.








