Domingo 12 de Junio. Teatro Caupolicán, Santiago, Chile.

Eran pasadas las 18 horas y nos alistábamos para una inédita reunión musical. La consigna del festival ‘Yo no canto por cantar’ era clara; afiche y comunicados prometían una jornada íntima en el que canto y guitarra se fusionarían para dar paso consecutivamente a los solistas más consagrados del último tiempo.

Algo que claramente se cumplió en un inicio, cuando el Teatro Caupolicán, a poco de abrir sus puertas, recibía con gritos y aplausos a Evelyn Cornejo, Natalia Contesse y Juanjo Montecinos en un formato ‘carnaza‘, bastante común en este tipo de conciertos que reunen a cantautores que suelen ser etiquetados en un muy mal ejercicio por el concepto folk.

Poco a poco, esta configuración escénica fue cambiando para dar paso a distintos artistas que, a su manera, fueron apropiándose del espacio para tomar confianza con el público y convertirse en puntos altos de la noche: PedroPiedra, Pascuala Ilabaca, Kaskivano, Fernando Milagros y Javier Barría, destacaron en un viaje sonoro que iba tomando fuerza en la medida que avanzaba el tiempo, la ansiedad de los asistentes era cada vez mayor en la espera del plato fuerte.

Extrañeza causó el hecho de que Nano Stern, Camila Moreno y Chinoy cambiaran el formato en que se venía desarrollando el recital al presentarse con sus respectivas bandas, lo que no impidió que cada canción interpretada fuese coreada fervientemente.

Lamentable fue el caso del cantante proveniente de San Antonio y radicado en Valparaíso, a quien en más de una oportunidad -entre tema y tema- el público le exigió por versiones con guitarra de palo. Esto obviamente no estaba contemplado y causó una decepción recíproca, tanto para el músico como para sus seguidores.

En resumen, una extensa jornada con distintos matices que podrás revivir pronto gracias a nuestros amigos de Son de Calle, quienes ya liberaron un avance que les dejamos a continuación para complementar una noche en que las voces de toda una nueva generación se tomaron el Caupolicán.



Registro fotográfico por Fernanda Gil.