A quien no le salió un mínimo atisbo de lágrima en el concierto que Paul McCartney dio en el Estadio Nacional el pasado miércoles, es quizás porque le falta desarrollar su estado de alma. A que me refiero con esto, cuando logramos conectarnos con esa música tan real y verdadera,  nos toca inmediatamente en los puntos más sensibles de nuestro ser, nos emociona de distintas formas y nos lleva a estados eufóricos, adrenalínicos, de meditación profunda y también nos hace llorar, como le ocurrió a varios en el concierto del ex Beatle.

Me atrevo a decir que una de las canciones que más marcó durante el concierto, fue cuando McCartney toma el ukelele y comienza a interpretar “Something”, que como bien dicen es una de las canciones de amor más linda compuestas jamás en la historia de la música. Las imágenes de George Harrison en la pantalla de fondo aportaban para hacer mucho más emotivo el momento.

Y de eso se trata la música, de emocionar hasta las entrañas y cuando las canciones logran hacerlo es porque realmente estamos frente a construcciones maestras. Los Beatles son para muchos donde empezó todo. Claro, más de alguno puede estar en desacuerdo,  pero es con ellos  cuando la historia de la música da un giro y cambia y un porcentaje del mundo cae rendido a los pies de los cuatros de Liverpool.

Muchos no quedaron indiferentes a la beatlemanía. Las ganas de armar una banda responden a querer a ser como ellos, a que les voló la cabeza más de algún tema. De ahí comienzan las influencias y en varios chilenos dejó su marca. Así lo retrató una nota del diario El Mercurio un día antes del show de  McCartney en  Chile, en donde encuesta a varios artistas chilenos preguntándoles por sus canciones más representativas  de los Beatles.

Todos tienen una, es casi imposible no tenerla. Todos tenemos un recuerdo ligado a una canción y de eso se trata la vida, de vivirla musicalmente como un soundtrack propio.  En la lista  aparece Nano Stern con “Blackbird” canción que lo hipnotizó por la belleza del tema. Manuel García con “Get Back” que le descifró el llamado de regresar al lugar que cada uno pertenece.  También los ingleses hacen lo suyo en Camila Moreno y su favorita recae en “A day in the life” que la marcó durante un viaje por Italia;  y como se pudo ver en la última sesión de Twitsessions la cantante hace su propio homenaje a los de Liverpool interpretando una tremenda versión de “Come Together”.

Creo que son muy pocos los que podrían quedar indiferentes a una canción Beatle.  El aporte está latente hasta el día de hoy y se notó el miércoles 11 de mayo. Más de tres generaciones juntas viendo a McCartney, una leyenda a esta altura y lo más importante es que para muchos significó estar frente y ser parte de un pedazo de la historia de la música.

Hay distintas formas de disfrutar de esas canciones-himnos- de la vida.  En un concierto con los decibeles más altos para provocarte un shock de vibraciones múltiples o a través de unos audífonos que te incitan a aislarte y conectarte aún  más con aquellos sentidos. Porque sí, la música es un catalizador de emociones y una de las mejores formas de sentirlas es conectándose con ese mundo interior, de la canción y el propio.

Tal vez no sea un tema de los Beatles los que provoquen la catarsis, pero si hay muchas otras canciones que dejan de ser sólo eso y se transforman en pedazos de nuestra propia historia. Los ingleses, fueron los que incitaron en mí a ponerme audífonos y no despegarme nunca más de ellos y entrar en una vertiginosa carrera de alimentación sonora que a esta altura, es poco probable que pare sino que todo lo contrario.

He aquí mi ejercicio de poder descifrar en relatos aquellas canciones que se han transformado en himnos personales y de generaciones.  El espacio ahora queda abierto.