Si hay algo que diferencie la industria musical actual a la de otras décadas es, sin duda, la constante vorágine vivida causada por el gran salto a la independencia que han emprendido muchos artistas. Como hemos comentado en artículos anteriores, no fue este el único causante del fin de un romanticismo que ligaba a músicos con gigantes sedientos de un lucro que no beneficiaba mayormente a sus autores. También lo ha sido la tecnología y en particular el mp3, el protagonista de este nuevo análisis.

Ya lo habíamos advertido hace algunos años atrás, cuando comparábamos nuestra preciada colección de discos y cassettes,  con el numeroso material almacenado por ese amigo o primo con banda ancha que igualaba o superaraba la cantidad de nuestras canciones que, con tanto esfuerzo, habíamos logrado obtener; pequeño-gran detalle que al final del día terminó por convencernos que es este, y no otro, el formato ideal para quienes nos apasiona la música.

Hasta aquí nada nuevo, pues todos conocemos las ventajas y debilidades de este tipo de compresión que pone en jaque factores como costos, fidelidad y comodidad al momento de compartir, trasladar o adquirir nuestra preciada música. Pero detengámonos unos segundos en este último concepto, que por el contexto estamos obligados a relacionarla con la descarga de archivos;  otra noción importante que al intentar alinearlo con el término ‘legalidad’ no siempre llegaremos a buen puerto, o al menos a uno solo.

Llevamos años mal acostumbrados a no pedirle permiso a nadie y descargar música así sin más, lo que claramente ha afectado el entendimiento de los reales beneficios que tienen el obtener música desde una fuente oficial. Personalmente, creo que por cada fuente oficial, en Internet existen al menos 2 o 3 que no lo son, permitiendo obtener el material -en este caso, audio- de forma gratuita. El único beneficio y por ningún motivo el más importante, según veremos en las siguientes líneas.

En el mundo existen muchas maneras de obtener mp3’s legales u oficiales, que en términos estrictos no es lo mismo pero que para fines didácticos nos servirá para diferenciar los archivos que provienen de una fuente original, de aquellos que derivan de procedencias desconocidas, como el ripeo del disco que Juanito dejó en solo 128 kbps, la calidad más común -menor bit rate = menor calidad- para subirlo a Megaupload y dejarlo disponible para su descarga en Taringa.

Desde descargas gratuitas, que los mismos artistas ponen a disposición para difundir su material en sus sitios oficiales, hasta empresas como iTunes –Uno de los líderes hoy por hoy- son muchas las maneras de obtener mp3 en excelente calidad y lo que es aún más valioso: Obtener el mp3 preciso que el artista quiere que escuches.

Porque ese es el principal beneficio: El músico invierte una gran cantidad de horas para componer, registrar y editar un trabajo que solo podrá ser percibido si se obtienen los archivos que él mismo quiere que poseas, en una calidad óptima. Del estudio, directo a tu reproductor, el mp3 en este caso adquiere un valor que pocas veces se le reconoce.

En Chile, aún falta mucho para que la acción de descargar un mp3 legal sea algo común, pero son sitios como Portaldisc los que han entendido la relevancia de este asunto y se la han jugado por ofrecer una gran cantidad y variedad de discos nacionales que cualquier melómano quisiese, a un valor más que asequible. Y no sólo eso, la experiencia que brindan también es de las mejores: no hay que esperar cuentas regresivas, ni ingresar captchas o elegir entre distintos servidores. Sólo basta con ingresar tu código –previamente adquirido- junto con unos cuantos datos, que luego darán origen a un documento que formalizará tu descarga legal en tu bandeja de entrada, para disfrutar en no más de 15 minutos, dependiendo de tu conexión, del disco que hayas seleccionado.

Una entre tantas opciones que no dejan de considerar, es la incorporación del arte del disco en cuestión con su respectivo booklet, muchas veces en formato PDF o JPF, complementando de forma perfecta la práctica de haber obtenido de forma segura y eficiente tus sonoridades favoritas.

Como ya mencionamos, es esta práctica de descargar archivos desde fuentes oficiales muy poco común por estas tierras, lo que despierta nuestro interés por conocer tu perspectiva al respecto: ¿Cuál ha sido tu experiencia descargando discos legales? y si no lo has intentado, ¿cuál es el impedimento para hacerlo? ¿Aún te parece muy caras las opciones existentes en el mercado? ¿Te interesa poco la calidad en que escuchas la música?

¡Concurso!

Regalamos códigos para que vivas la experiencia de descargar un disco legal desde Portaldisc entre quienes comenten respondiendo cualquiera de las preguntas anteriores. Los ganadores los seleccionará el mismo público pues los 5 comentarios que tengan más “me gusta” serán los acreedores de un código para descargar lo que quieras.

Plazo hasta el Jueves 19 de mayo. ¡Suerte a todos!

Ganadores

Felicitamos a las siguientes personas que ganaron por seguir las bases y resultar entre los 5 con más “me gusta” en sus comentarios:

– Hector Saavedra
– Ricardo Olguín
– Michael Urra
– NicoRadioMckay
– Noez Bomitandomuros

A ellos les mencionamos que deben dejar su mail para enviarle el código de descarga. Puede ser en respuesta a su mismo comentario o en los comentarios en sí. Estaremos a la espera de sus correos. ¡Felicitaciones una vez más!