Poco más de 9 meses al aire, más de 20 sesiones musicales, y otros tantos conciertos y festivales transmitidos son cifras no menores, si asumimos nuestra corta trayectoria desde que estamos al aire en este paralelo digital.

Lo cierto es que nuestra mayor satisfacción no se aferra a cifras ni estadísticas que grafiquen lo empinado de nuestro crecimiento, sino a lo gratificante que ha sido llevar nuevas y variadas propuestas musicales a cientos de usuarios que se suman semanalmente, participando y transformándose en protagonistas tan importantes como los mismos artistas que se enfrentan de manera honesta, y a veces tímida, a esta nueva manera de ver la música.

Con nostalgia recordamos cuando Rocío daba, con sus primeros acordes, el punta pié inicial a las Twitsessions. Éramos un equipo de 5 personas que, con más ganas que recursos, echaba a correr un proyecto estrenando lo que en ese momento fue nuestra primera inversión: Una pequeña, pero siempre aperrada, Logitech HD que con el paso del tiempo se convirtió en nuestro soldado de mil batallas. Hoy somos más de 15 los que trabajan y colaboran en cada show, transmitiendo en formato multicámaras, lo que nos da la licencia de reconocer nuestra experticie en lo que respecta a streaming y transmisión on-line.

Pero hay que ser sinceros, el reconocer nuestros logros no nos librará de admitir lo que en más de alguna ocasión se evidenció: Pagamos el noviciado unas pocas veces estropeando algún brillante momento musical. Nadie era un especializado en el tema y nuestras únicas herramientas fueron la confianza que teníamos en nuestro proyecto, sumado a vuestros inspiradores y comprensivos comentarios que siempre estuvieron ahí para apoyarnos y hacernos saber que lo nuestro daba para grandes cosas.

No ha sido fácil aplicar el afamado “do internet yourself” que encabeza este artículo, pero gracias al entusiasmo de cada uno de ustedes y de los mismos músicos que han participado, sabemos que vale la pena, porque somos todos una misma flecha apuntando hacia el mismo objetivo: La pasión por la música.

Nos hemos tomado el desafío en serio y nos gustan tanto que, cual camaleón, hemos cambiado nuestra piel; no sólo hay cambios de color, si no también de logo y estructura que nos identifican más con lo que hacemos, pues ya decía Cobain que “la música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión”, algo que ciertamente llevamos como estandarte en cada transmisión y en nuestro diario vivir como equipo de trabajo.

Frases como esas las hemos acuñado como una suerte de declaración de principios, pues la versatilidad ha sido una de nuestros mejores aliados. Resulta casi imposible abarcar la amplia gama de estilos que se suelen tejer alrededor de esta larga y aislada faja, pero justamente es a eso a lo que aspiramos, llevar nuestra música desde cualquier parte a todo el mundo.

Creemos firmemente que somos mucho más que el “nuevo paraíso del pop”, como nos denominaron en el viejo continente hace algunas semanas atrás; y no es que nos moleste ese cartel, es simplemente el hambre de manifestar las miles de influencias y el derroche de talento que ya se quisieran por otros lados.

Es Internet la gran vitrina de la música en la actualidad, y queremos posicionar fielmente lo nuestro en el centro de ella, desde Chile y para todo el mundo, pues razón tenía  Lennon al decir que “la música es posesión de todos. Son sólo los editores los que piensan que la gente puede poseerla”.

¡Bienvenidos a la música sin fronteras!